Hotel Costa Azul, testigos de una bonita historia de amor

14/02/2017

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Una luna de miel, la primera escapada juntos, un beso frente al mar... Son muchas las historias de amor que esconde el Hotel Costa Azul tras sus cortinas, y es que son tantas las parejas que han dejado su recuerdo en el hotel que nos sentimos parte de ella

Esta es la historia de Jessie Anne y Pablo, una pareja que se conoció en el Hotel Costa Azul hace hoy ya más de 50 años y que Jessie Anne ha querido compartir con nosotros explicándonos su testimonio.

Por todo el amor que demuestra en cada una de sus palabras, esta es sin duda una de las más bellas historias de amor de la cual nos sentimos partícipes y que no podíamos dejar de compartir.

“Desde muy pequeña, ya tenía mucho interés en España así que después de convertirme en profesora y comenzar a ganar un salario, me fui a Barcelona de vacaciones. Al año siguiente, vinimos a Palma y nos hospedamos en el Hotel Astoria. El aeropuerto era muy sencillo en ese entonces, Son Bonet. Me acuerdo que pasamos horas al calor sofocante, esperando para entrar. El suelo estaba desnivelado y podíamos ver las hormigas siguiendo su propio camino. Dado que el aeropuerto era muy simple, Aviaco o Iberia eran de las mejores aerolíneas. Nos dieron algodón para las orejas, caramelos y también las comidas estaban incluidas en la tarifa.

Ese año, nos fijamos en el Hotel Costa Azul y en su magnífica localización para contemplar la preciosa bahía de Palma. Al año siguiente reservamos nuestras vacaciones en el Costa Azul. Era un pequeño hotel y nos encantó. El bar con terraza, su mobiliario tradicional mallorquín y sus cortinas con decoraciones azules y blancas. Las baldosas de la terraza eran rojizas, y, entre estas, había pequeñas baldosas blancas y azules. También había una fuente con agua y plantas enredaderas donde podíamos ver lagartos subiendo y bajando la pared cerca del agua.

Al otro lado de la calle había pequeños barcos que iban o a Magaluf y Palmanova. El marinero hacía sonar una concha cuando el barco estaba listo para zarpar. Palmanova era precioso. No había nada allí excepto un chiringuito donde se podían comprar bebidas frías. Eso era en el año 1960. El hotel ofrecía el desayuno, café o chocolate con ensaimadas o bollería; almuerzo y cena. El personal era muy atento y amable. Uno de ellos, un desconocido para mí, acabaría siendo mi cuñado, Paco Palmer.

El año siguiente, reservamos cuatro semanas en el Hotel Costa Azul. Ese año mi vida cambiaría para siempre. Ese verano, conocí un camarero llamado Pablo Palmer. Salimos una cuantas veces durante mi estancia en el hotel y cuando volví a casa, seguimos en contacto por cartas postales.

Decidí que quería irme a trabajar a Palma, así que me las ingenié para conseguir un trabajo en una agencia en Avenida Antonio Maura. Dejé Escocia en Enero de 1962 para tomar el puesto. Me alojaba con una pareja de españoles y la madre de la señora en la Calle Apuntadores. Necesitaba un bolso grande, ya que la llave de la puerta gigante era enorme y pesada. Por supuesto, Pablo y yo empezamos a vernos a menudo. El hotel estaba siendo reformado así que él no tenía trabajo en Palma. Quería mejorar su inglés y consiguió un contrato para trabajar en el Hotel Savoy de Londres.

En mayo, Pablo se fue a Barcelona y desde allí en tren a través de Francia y en barco de nuevo a través del Canal Inglés. Finalmente en tren hasta llegar a Londres.

Mi trabajo en la agencia era duro, había mucho trabajo y como en España parecía que las chicas no podían trabajar de noche (no había ninguna mujer en la calle después de las 9pm), yo, extranjera, conseguí un trabajo haciendo excursiones de “Palma de Noche” a los turistas y trabajos de traslados hacia el aeropuerto por la mañana temprano o por la noche. Trabajé para la agencia hasta finales de Octubre y luego volví a casa, a Reino Unido, pasando primero por Londres para pasar más tiempo con Pablo.

Después de varias visitas a Londres desde Escocia por mi parte y a Escocia desde Londres por parte de Pablo, nos comprometimos el día 29 de Junio de 1962. Pablo encontró trabajo en el Hawer Inn, en South Queensferry (donde los puentes). Fue un siglo histórico por sus cenas.

Compramos una casa en South Queensferry. Se suponía que estaría lista para nuestra boda, el 23 de Septiembre de 1944. Sin embargo, no nos dieron las llaves hasta Enero de 1965. Dos años más tarde nacería nuestra primera hija y en 1971, la segunda.

En Septiembre del año 2014, vinimos a Palma a celebrar nuestras bodas de oro en el Costa Azul. Habíamos pasado nuestras vacaciones allí muchas veces durante los últimos 50 años.

Mi marido es lo mejor que me ha pasado y hemos disfrutado juntos viendo a nuestras hijas crecer. A ellas también les encanta el hotel y vestirse para bajar a cenar.”

Jessie Anne